No es que sea curioso ni deje de serlo, pero desde que vivimos
juntos no volvimos a hablar de ella. Es más durante los
primeros años cuando hacíamos el amor tenía una tremenda
prevención por no equivocarme al pronunciar nombre alguno
no fuera a decir el innombrable (una vez se me escapo) y sin embargo antes
cuando cada uno vivía por su lado
ella sentía un interés morboso por aquella, mi ex, y chinchorreramente me preguntaba,
incluso recuerdo que me pregunto sobre una noche que nos vio en una disco de
verano hablando; - ¿Qué hablabais
tanto aquella noche que no parabais de dar vueltas a la pista de la discoteca
sin parar de charlar?
Fue una de las ultimas veces que estuvimos juntos, quedaban breves
días para dejarlo del todo.
Este pasado
martes tuve que llevarla a la oftalmóloga al
hospital universitario que tenía consulta y
luego quedamos con una amiga, aquella a la que me refería en el post del viernes 26.07 en mi bitácora principal; Noctambia titulado “Cold as ice”.
Ella, como no podía ser de otra forma, se interesó por el tema,
aunque ya lo habían tratado
por teléfono (así son ellas). Para
más detalles tuve que contárselo todo yo de primera mano ya que fui el protagonista sin
comerlo ni beberlo al encontrarme con su ultimo ex, el doliente agraviado (pero
menos). Y mientras tomábamos algo en
una de las cafeterías del centro
comercial empezamos a hablar, más ellas, de
si es que este hombre ya quería ser el
centro total que si tuve que quitar todas las fotos donde aparecía mi exmarido. Cosa de los mas normal ya que alguna de aquellas
fotos estaba en la habitación del hijo de
ambos. Y las dos llegaban a la conclusión de que aun
habiendo separación cuando se
ha querido a alguien sobre todo tantos años siempre
queda algo, aunque se esté muy enamorado
del nuevo sujeto. Me extrañó un poco
tanta comprensión teniendo en
cuenta que nunca hablamos nosotros de mi ex. Por eso en ese momento aproveché para meter una cuñita por mi
parte y lo primero que dije fue; -Pues en mi caso, no hubo lugar porque nosotros
cuando lo dejamos quemamos todas nuestras fotos y cartas, en mi caso hasta los
negativos. Yo miraba, sin mirar a mi M.R. a ver si estaba como me esperaba
ligeramente incomoda, pero lo disimulaba a la perfección, aunque… fue la primera vez en cuarenta y muchos años que hablamos de tal persona tanto tiempo sin que me cortase con
algún chascarrillo la conversación.
